Hacer morir la carne. Parte I

Hace poco en La Gloria de Dios, en la sección de Orando con la palabra de Dios, se dio a conocer una técnica de cómo orar para hacer morir las cosas de la carne; pues siguiendo con el tema en esta oportunidad, en Artículos especiales, les traeremos una serie de notas acerca de este tema:

 

Galatas 5:13 Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.

 

A Libertad fuimos llamados. Cuan oportuno es hoy recordarnos que la Libertad es nuestro llamado, en un mundo que hace de la libertad una prostitución y corrompen la palabra llevando vida de Libertinaje.

 

Aun muchos de nosotros quienes nos llamamos “cristianos” luchamos en nuestra carne en contra de esos deseos que nos llevan a vivir vidas de esclavos.

Porque  aquellos que se creen en libertad para expresar su amor “obsceno”, aquellos que muestran que todo lo pueden, que no hay limites a la manera de vivir que tienen, que se creen libres por ser “abiertos de mentes” donde sus vidas son una transgresión a las leyes, autoridades y a todo que vaya en contra de su supuesta “ libertad” y de sus “derechos humanos” y en nombre de todos ellos cometen aberraciones en contra de sus propias vidas, ellos mismos son esclavos de los deseos pecaminosos de su carne.

 

Pues hoy nos encontramos en la guerra de la Carne vs. El Espíritu.

Que es la carne y sus obras?

Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Gálatas 5:19-21

 

1.   Adulterio, fornicación, inmundicia,  lascivia.

2.   Idolatrías, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones.

3.    Herejías,

4.    Envidias, homicidios,

5.    Borracheras, orgías

 

Muchos cuando llegan a las iglesias y experimentan el amor de Dios, a través del Espíritu Santo. Dejan sus grandes pecados. Los “grandes pecados como adulterio, fornicación, robo. Y cambian tanto como cambian su manera de hablar, ahora en vez de decir suerte dicen Dios te bendiga, o cambian su manera de vestir, camisita blanca y pantalones de vestir oscuro los hombres, y polleras largas con camisas hasta el cuello, las mujeres.

 

Todas las religiones del mundo experimentan en sus nuevos adeptos estos “grandes cambios”. Sin embargo resulta que pasado el tiempo algunos empiezan a experimentar recaídas en pecados que pensaban que ya habían dejado atrás. Frustración llegan a sus vidas y por esos pecados caen mas abajo…se alejan de su congregación a causa de sus pecados, o porque los hirieron, o no les gusto algo y creen estar en lo cierto. Cosas por el estilo que mutilan al cuerpo de Cristo.

El problema central es que ellos extirparon de sus vidas los tumores malignos de sus carnes, los “grandes pecados” que los avergonzaba, pero dejaron tumores benignos, sin saber que estos se convertirán luego en la causa de sus caídas.

 

Al sacar de sus vidas el adulterio, que es necesario, se olvidan de sus ojos, y los deseos de ver mujeres desnudas o sus partes íntimas, los consideran no “tan” pecaminososAl tiempo estos deseos de ver, se convierten en deseos de tocar, tomar, y poseer. Y vuelven a caer en adulterio.

 

Muchos piensan cuando ven a otros caer en lo mismo,  que eran personas que uno veía como “espirituales”, que cayeron en pecado cuando fornicaron. Es un error, porque el pecado estuvo desde que nunca resolvió lo que alimentaba al pecado en si, que es su carne o sus deseos desordenados.

 

Si uno poda un árbol, pero no lo corta de raíz, este vuelve a crecer. Porque el problema no es el tronco sino la raíz. Así es en nuestra lucha contra nuestra carne. Por mas que saquemos fuera todo aquellos que nosotros pensamos y consideramos pecaminoso, pero no sacamos la raíz, el deseo de hacer o ver o tocar o consumir, en fin, el deseo desordenado o como lo llama la Biblia concupiscencia (tendencia a hacer lo malo), sino extirpamos eso por medio de morir a la carne con ayuno, oración, y acción de lo que Dios me pide que haga, es en vano todo intento por crecer espiritual mente.

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Comentarios: 3
  • #1

    Kolagenový nápoj (lunes, 28 mayo 2012 18:15)

    nice post

  • #2

    Kenneth (jueves, 19 julio 2012 07:53)

    THX for info

  • #3

    marcela (jueves, 07 marzo 2013 12:00)

    revisar

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